• Principessa Jackson

Frente a frente

Hace algunos años, escribí una pequeña obra, basada un poco en mi vida y la canción "Frente a Frente", pero en la versión cantada por Enrique Bunbury y Miren Iza. Aunque es una canción de hace unas décadas, cuando vi el vídeo, pensé en su momento que Jeanette, era quien cantaba con Bunbury esta nueva versión, ya que la primera vez que la escuche fue con esta cantante, luego supe que no era así, y puse a reproducir ambas versiones.


Jeanette imprime su sello personal, pero en aquel momento de mi vida, Bunbury me hizo estremecer con su versión, he comentado en algunas ocasiones, que a veces no entendemos la letra de algunas canciones, aunque estas estén en nuestro idioma, o simplemente no nos llegan hasta que el momento es el adecuado -aquí pueden constatar eso El día que puedas-.



A finales de 2013 fue cuando escribí y actué esa pequeña obra que dura el mismo tiempo de la canción, trabajaba en la Casa de la Cultura y la presentamos ante mujeres en un centro creado para ayudarlas a aprender actividades, a ejercitarse y tener ayuda de toda índole. Aunque habían pasado ya algunos años de mi ultimo rompimiento amoroso, esa situación me hizo crear la obra, la mayor parte de ella es ficción, pero el sentimiento de la ruptura era real.


Se tomaron fotografías, no estoy segura si algún vídeo, pero aunque me he contactado con los responsables de aquel año, ninguno pudo ayudarme a recuperar al menos una foto, ya que la página de la Casa de la Cultura fue dada de baja, y con ello, las fotos que en su momento no tuve precaución de guardar. Ahora mismo recuerdo una que me impacto y me gustó demasiado, tanto, que me duele el no haberla guardado, en esa foto, estoy en el piso, él, mi compañero y actor Mario López (no el que creen, pero también es actor y conductor), me esta "golpeando", la foto sale él amenazante con su mano en posición de haberme golpeado, yo obviamente tengo que ayudar a que la escena salga real volteo mi cara simulando el golpe y mi cabello largo queda grabado al viento y si alguien usara esa foto en alguna nota amarillista, sin duda creería que Mario me golpea salvajemente, en verdad, ambos logramos una gran escena.


Aunque les he descrito una de las escenas más impactantes, no he relatado toda mi obra, era algo sencillo, sin palabras, pues la canción era quien relataba todo cuanto acontecía. Teníamos un pequeño fondo negro, una mesa, todo iniciaba con él, esperando el desayuno servido por su esposa, quien por problemas con su esposo, ya no era aquella hermosa joven de la que se había enamorado, ella al momento de servir su café lo derrama sobre él, quien molesto la zarandea e insulta, magistral mi amigo, que sin palabras crea esa escena conmigo; cambio de escena, obviamente de vestuario, ella llega con los papeles de divorcio, pero llega delante de él, maquillada, peinada y hermosa, con la seguridad que los años de matrimonio le habían robado.


Aquí es donde entra la escena de la foto, él, loco de ira, la golpea, insulta y humilla, tirándole los papeles y amenazándola de nunca dejarla libre, wow, recordarlo me eriza la piel, insisto, que magnifico mi amigo para sin una sola línea crear todo eso conmigo; cuando ella queda sola va al armario, donde aun cuelga su hermoso vestido de bodas, lo mira, lo toca, y entonces el enojo contenido sale de ella, toma el vestido y empieza romperlo, sus piernas no le responden y cae de rodillas con el vestido entre sus brazos en un mar de lágrimas, esta obra, era en su mayoría, ficción, porque ya metida en mi papel, recordé aquella promesa de matrimonio no cumplida y si, ese vestido, era el mío, el que yo diseñe y que nunca fue usado; creo que esos años en los que no reclame, ni llore porque tenía que parecer fuerte ante los míos, salieron desbordados por todos los poros de mi ser y llore, llore como nunca por un amor que nunca fue, ahí en el piso sacando todo el dolor guardado, sin perder nunca el motivo de encontrarme ahí, continué con la obra, con mi rostro en llanto voltee a ver al público y pude ver lágrimas en algunas caras, lo que nos propusimos mi amigo y yo al crear la obra, había sido cumplido, los hicimos llorar, ahí, en ese momento, tomo una banda del vestido, la miro y me levanto, camino hacía la parte de atrás del escenario, y al final solo dejo caer la banda simulando tal vez - por que lo dejo al criterio del público- que mi ultima decisión es el suicidio.


Esa semana de eventos culturales eran motivo de la semana de la NO Violencia contra la mujer, por eso el mostrar una relación tóxica, el como afecta a las mujeres el dejar su vida en la mano de una persona, en este caso su pareja, y como a veces las acciones y decisiones pueden terminar en tragedia. Aunque no fue en un gran teatro, sin una gran producción, con un pequeño público, pero para mi un gran público, Mario y yo salimos a agradecer los aplausos con la tan conocida reverencia. Relatar esto me ha hecho sentir bastante nostálgica, no tanto el hecho de lo que me inspiro la obra, debo aclarar de nuevo, casi todo en ella es ficción, pues mi pareja nunca me golpeo, pero si hubo otro tipo de violencia y la canalice para mi actuación, pensando en tantas mujeres que siguen ahí, sin pedir ayuda, sin amarse lo suficiente, sin tener una mano que las ayude o una palabra de aliento que les de el valor que guardan en su interior y si, también el vivir un rompimiento de una promesa de vida, cuando ya esta todo planeado, el vestido, los padrinos, los invitados, pero sobre todo, el amor.


En su momento quisimos hacer un vídeo con esta obra, tal vez lo retome ahora que Mario ha vuelto a mi vida -aunque realmente nunca se fue, solo dejamos de frecuentarnos-, el vídeo quería terminarlo con la banda colgada al techo, una silla en medio del cuarto, pero también con la duda de que pasaba con ella, pues cada uno vive sus demonios internos y los supera de diferente manera, algunos con coraje y valor para seguir, otros igualmente, coraje para terminar todo, no quisiera decir cobardía, pues en algunas culturas el suicidio no es un acto de cobardía y para mi, creo, no es ni tan cobarde, ni tan admirable.


"Frente a Frente bajamos la mirada, pues ya no queda nada de que hablar", esa mirada la bajamos una y otra vez ante el espejo, nada duele más que nuestro Frente a Frente, porque algunas circunstancias pueden orillarnos a tomar ciertas decisiones, algunas personas o situaciones nos cambian, ya sea por gusto propio, por obligación, y muchas veces, por violencia. Por eso Frente a Frente, ya no queda nada de que hablar con nosotros mismos y es cuando el dolor no puede ser llevado de otra manera, la solución aunque no lo crean es mas variada de lo que se imaginan, pero pueden resumirse en tres: te quedas siendo miserable, terminas con tu agonía o alzas el vuelo y vuelves a amarte.




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